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Vitamina B12

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Como veganos, siempre nos preocupó la famosa carencia de vitamina B12. Pero, en verdad, es tan así?. Las vitaminas son nutrientes que junto con otros elementos nutricionales actúan como catalizadores de todos los procesos fisiológicos (directa e indirectamente), esenciales para la vida.
La vitamina B12 (también llamada Cianocobalamina) es un complejo hexacoordinado de Cobalto, que interviene en el metabolismo celular en nuestro cuerpo. Los primeros síntomas debido a su deficiencia pueden verse en la sangre y en el sistema nervioso.
La anemia (sobre todo la megaloblástica o también llamada perniciosa) es una manifestación común de la carencia de vitamina B12, y basta con tomar pequeñas cantidades de B12 para curarla. Los problemas leves en el sistema nervioso se caracterizan por entumecimiento y hormigueo en manos y pies. En estas primeras etapas, los problemas con el sistema nervioso, son reversibles, pero después de una prolongada deficiencia de B12, los problemas en el sistema nervioso pueden convertirse en mucho más severos e irreversibles.
Por lo tanto, su deficiencia está asociada con enfermedades como la anemia y lesiones en el sistema nervioso: Alzheimer, Demencia, Anemia perniciosa, fatiga crónica, llagas en la boca, engarrotamiento o entumecimiento muscular, pérdida de energía mental, dificultad en la concentración, pérdida de apetito, afecciones en la piel.
Se dice que en la dieta vegetariana o vegana es necesario suplementarla con vitamina B12, debido a que los productos animales sí pueden tener vitamina B12, principalmente las carnes. Pero nadie se pregunta cómo un mamífero vegetariano, del cual recomiendan comer su carne, carece de deficiencias de B12, en tanto que el ser humano no es capaz de fabricarla con su dieta diaria. La respuesta es sencilla, hemos dañado la capacidad de nuestro sistema digestivo para que las bacterias fabriquen B12 y para poder absorberla.
Este compuesto es producido por microorganismos que viven en el suelo, en simbiosis con las raíces de las plantas. Su presencia en los tejidos humanos es muy baja, por lo que necesitamos consumir alimentos que lo contengan.
Sin embargo en una sociedad “civilizada”, vegetariano o no, tendremos casi con total seguridad carencia de vitamina B12.
Estudios científicos realizados en zonas rurales de Asia, demuestran que dicha población no tiene carencia de vitamina B12. La primera de las razones, es que son básicamente vegetarianos y con un sistema digestivo sano. La otra razón es que debido a que sus alimentos son naturales y no son “asépticos”, es decir, no han sido “desinfectados” o simplemente lavados. Así por ejemplo, comen frutas y verduras procedentes de sus cultivos, sin lavar, manteniendo todo lo que nuestra sociedad llama “suciedad”: excrementos de insectos y otros animales, mucosidad de caracoles y babosas, etc. Todo ello bañado de millones de bacterias y por consiguiente, vitamina B12. Así que a diario tienen su dosis de B12.
Así pues, frutas y vegetales orgánicos (sin pesticidas), sin lavar, pueden ser fuente de vitamina B12, en pequeñas cantidades. Basta con quitarse la obsesión de lavar frutas y vegetales de hojas verdes, simplemente porque siempre lo han hecho. Si son orgánicos, es suficiente quitar los insectos visibles (en el caso de gran cantidad de insectos en las hojas, se pueden introducir en agua pura y sacudirlas). Si nuestro estómago está sano, es la primera barrera para protegernos contra parásitos e insectos que podamos consumir. Debemos tener en cuenta que si compran sus frutas y verduras ecológicas, seguramente el agricultor las habrá lavado antes de ponerlas a la venta, porque sabe que así sus clientes obsesionados con el peligro de la “suciedad” y de los “bichos”, estarán más satisfechos.
Otra fuente comprobada de B12 es el alga Nori. Otras algas como la spirulina no tienen B12 en forma biológicamente activa. Por lo mismo, no podemos confiar en los alimentos obtenidos mediante fermentación bacteriana, como el Tofú, Tempeh, Miso.
Las semillas oleaginosas pueden ser fuente de Cobalto y radicales Ciano y Amino, para el organismo, lo que facilita también el trabajo de las bacterias en el intestino para producir la B12.
La teoría de que en nuestro propio intestino las bacterias fabrican la B12, es cierto, lo hacen. Pero hay algo importante a tener en cuenta: las características fisiológicas del colon, impiden que nuestro cuerpo pueda absorberla desde allí. Así que esa producción en el tracto intestinal grueso, se absorbe parcialmente. Al menos hasta ahora, se sabe que no contribuye a las dosis necesarias de nuestro organismo por la imposibilidad de absorción. La mayoría de B12 producida en los intestinos se pierde en las heces. Al respecto, se ha reportado el caso de los iraníes vegetarianos que hacen crecer ciertas plantas con abono de heces humanas. Ellos consumen estas plantas sin mucho lavado. Rara vez tienen deficiencia de B12. La otra forma de absorber B12 es por el íleon(sección final del intestino delgado), y para ello requerimos de un tracto digestivo sano, para tener una flora intestinal sana, que genere B12 para poder absorberla. Pero dañamos nuestra flora intestinal por:
– El consumo de medicamentos (p. e. aspirinas), y sobre todo antibióticos.
– Productos de origen animal que promueven colonias de bacterias patógenas. Nuestra flora se alimenta con carbohidratos, como nosotros. Además, los productos de origen animal suelen contener antibióticos que fueron suministrados a los animales de los que proceden.
– Antibióticos naturales en cebollas, ajos, rábanos, jengibres, etc., que son letales para la flora intestinal.
– Otros alimentos típicos de la dieta estándar: alcohol, chocolates, sal refinada/procesada, mostaza, pimienta, etc.
Es importante saber también que para la absorción de la B12 es necesario que se combine con una enzima mucuprotéica llamada Factor Intrínseco, que está presente en las secreciones gástricas. Cualquier alteración en las funciones gástricas, también afectará a la segregación del Factor Intrínseco. Alcohol, cigarrillo, productos de origen animal, malas digestiones, crearán una situación de mayor carencia de B12 por impedir su absorción, por mucho suplemento B12 que se consuma.
El uso prolongado de antibióticos como la tan asidua Amoxicilina, alteran la flora bacteriana y pueden propiciar la reproducción de colonias altamente consumidoras de la B12 o macrófagas de organismos que la producen.
También obtendríamos B12 procedente de las bacterias que conviven con nosotros en la boca, mediante absorción sublingual (bajo la lengua) es la más efectiva, así que si nos obsesionamos con lavarnos los dientes con productos antisépticos para la “perfecta” higiene bucal y unos dientes lo más blancos posibles, destruiremos todo microorganismo en la boca, además de que estamos introduciendo productos tóxicos para nuestro organismo.
Lo ideal sería cepillarnos bien los dientes y su base en contacto con las encías, simplemente con agua pura y nuestra propia saliva que se segregará automáticamente durante el cepillado. También es recomendable el hilo o cinta dental para eliminar restos de comida entre los dientes. Los restos de comida, y sobre todo con azúcar, sirven de alimento para las bacterias de la boca, que tras metabolizar su alimento fabrican ácido láctico, que es el causante de la pérdida de esmalte en los dientes y de repliegue de encías e inflamación de las mismas. La pérdida de densidad ósea es otra cuestión y donde el factor más importante es una dieta en la que predominan minerales ácidos que alteran el pH sanguíneo.
Lo más importante para nuestra higiene dental es la dieta que seguimos, y la dieta crudívora basada en frutas y hortalizas es la más recomendable porque no deja prácticamente restos en la boca, al no ser alimentos concentrados. Con la dieta estándar estaríamos prácticamente obligados a una limpieza de dientes al terminar de comer.
Nuestro organismo como el de otros mamíferos, está preparado para convivir con las bacterias. Las bacterias no son “enemigas”, se encargan de reciclar las basuras y elementos tóxicos en nuestro mundo. Las enfermedades bacterianas que padece nuestra civilización no son por culpa de que las bacterias nos atacan puntualmente desde el exterior. Siempre estamos conviviendo con millones de bacterias dentro y fuera de nuestro organismo. Solamente cuando nuestro organismo tiene que expulsar toxinas acumuladas, si el sistema de eliminación se encuentra obstaculizado, retendrá toxinas más tiempo del debido y es cuando las bacterias entran en acción para alimentarse de ellas. Así que más bien son “amigas”, porque realizan una labor de reciclado de basura y porque producen vitamina B12.
Pueden deducir que cuando un enfermo en un hospital muere por “una bacteria patógena” es porque su cuerpo había perdido sus señales de vida (sin barreras en el sistema digestivo y sin sistema inmunológico). Así sucede con la famosa E. coli.
Cualquier persona sana no debería temer a las bacterias, sino dar gracias de su existencia, porque sino nuestro planeta sería un completo basurero. Si el hombre civilizado no hubiese alterado nuestro entorno natural y nuestro estilo de vida natural, no tendríamos conocimiento de las enfermedades que predominan. El hombre es el único culpable de las enfermedades que afectan a todos los seres vivos del planeta. Somos la especie más avanzada del planeta y por ello somos capaces de vivir tantos años envenenándonos a diario, cuando cualquier otra especie animal recibiendo el mismo tratamiento no viviría sino unas pocas semanas.
Entonces deberíamos quitarnos el miedo a los “gérmenes” que nos han inculcado desde que nacemos. Si consumimos hortalizas y frutas de nuestra huerta ecológica y sabemos que han sido cultivadas con elementos naturales (agua, tierra, lombrices, babosas, estiércol animal, orina animal, etc.), estaremos consumiendo alimentos supernutritivos procedentes de una tierra óptima alimentada con restos orgánicos, asimismo con la vitamina B12 fabricada por las bacterias. Lógicamente si vemos insectos, restos de tierra, paja, etc., los podemos quitar sin tener que lavar.

Cuatro de los Premios Nobel han sido concedidos por las investigaciones en la B12.
Como los microorganismos son los únicos que sintetizan esta vitamina, en los laboratorios se los cultiva para que la fabriquen para nosotros. Las bacterias campeonas que más producen en medios de cultivo industrial son la Pseudomona P3 y la Propionibacterium Jensenii. Las pseudomonas son verdaderamente conquistadoras, debido a que pueden matabolizar un gran número de nutrientes, son muy comunes en medios terrestres como en acuáticos. Su gran capacidad adaptativa y metabólica hace que podamos contar con ellas incluso para la conservación medioambiental de nuestra Madre Tierra.
Las Propionibacterium, se hicieron famosas por causar el acné en los humanos, pero la variedad de las Jensen resulta ideal para la producción de vitamina B12.

La Vitamina B12 Biológicamente Activa
La vitamina B12 es un compuesto de Cobalto (pues las bacterias la fabrican en presencia de cobalto). Por eso a la B12 también se la llama Cobalamina. La forma de Cobalamina que habitualmente se encuentra en farmacias es la Cianocobalamina, que tiene como desventaja que el grupo Ciano debe ser eliminado primero y que la Cobalamina restante se transforma lentamente en las formas coenzimáticas activas. La Cianocobalamina no es una forma biológicamente activa. Las formas biológicamente activas son la Metilcobalamina, la Hidroxicobalamina y la Adenosilcobalamina (dibencozida). Y la mejor forma de consumirlas, es de manera sublingual (en pastillas masticables o en gotas), porque así el consumidor no dependerá de su salud digestiva para poder asimilar correctamente la B12.
Cuando en los prospectos no se indica el tipo de Cobalamina, es Cianocobalamina, como en el caso de la levadura de cerveza enriquecida con B12.
Otro hecho importante es la reabsorción de B12. La vitamina B12 es excretada por la Bilis en cantidades que varían de 1 a 10 microgramos diarios. En un sistema digestivo sano, será reabsorbida, en lo que se llama circulación enterohepática. Ésta debe ser la principal fuente de vitamina B12 para una persona sana con un sistema digestivo sano.

Dosis
Dosis tan pequeñas como 0.5 microgramos diarias de vitamina B12 sublingual del tipo metilcobalamina, curan la anemia megaloblástica.
Grandes dosis de vitamina B12 tomadas por la boca, son inútiles, porque sólo 2 microgramos aproximadamente, es lo que podemos asimilar de una vez. Los humanos no tenemos mayor capacidad de absorción diaria. Por ello, podemos deducir que una dosis por ejemplo de 1000 microgramos, realmente nos aportará 2 microgramos, que equivale a 4 dosis de las que son capaces de acabar con una deficiencia perniciosa (anemia megaloblástica).
Así que será suficiente con una pastilla de vitamina B12 de buena calidad (sublingual y biológicamente activa) aproximadamente cada 4 días. Incluso no habría problemas con que fuese 1 vez a la semana en un cuerpo sano, porque en él, funcionará bien el sistema de reabsorción. Nuestro organismo es una máquina maravillosa, que es capaz de almacenar para subsistir en momentos de carencia, así que una persona sana no debería estar obsesionado con tomar exactamente cada X días una pastilla de B12. Una persona sana obtendrá B12 por muchos medios (reabsorción, bacterias en la boca, bacterias en el íleon, frutas y verduras orgánicas sin lavar), así que basta con suplementarse ocasionalmente para cubrir todas las necesidades.
El momento del día para su consumo, debería ser simplemente aquel en el que podamos estar por más tiempo sin comer y sin beber, para que la pastilla sublingual (bajo la lengua) de vitamina B12 pueda aprovecharse al máximo.

Conclusiones
La carencia de vitamina B12 sucede en proporciones similares entre omnívoros y veganos. Los omnívoros tienen carencia de B12 debido a que no pueden absorberla. Así pues, no es recomendable solventar la carencia de B12 comiendo productos animales que dañarán gravemente la salud: 1 de cada 2 personas que consume regularmente productos animales, muere prematuramente de un ataque al corazón o derrame cerebral, 1 de cada 6 tendrá cáncer de próstata, 1 de cada 7 cáncer de mama, obesidad, diabetes, osteoporosis, estreñimiento, artritis, etc.
Nuestro cuerpo aporta lo que es llamado Factor Intrínseco, para que se produzca la activación de la molécula y su absorción. Este Factor Intrínseco tiene que ver con varios procesos de armonía entre las colonias bacterianas y los procesos fisiológicos, por ejemplo un correcto pH en la acidez del estómago.
Es importantísimo saber que la fuente de vitamina B12 es a través de la producción bacteriana. Por ello, el uso indiscriminado de aerosoles antibacterianos y la limpieza extrema del hogar, pueden reducir nuestros niveles de absorción por ósmosis de las bacterias productoras.
También hay que tener en cuenta que diversos estudios apuntan a que en los vegetales que no son cultivados de forma orgánica, la B12 puede estar presente pero inactiva. Los vegetales deben de estar contaminados por bacterias, sino, no contienen la vitamina.
La clave para no obtenerla sólo en las farmacias, es comer los alimentos que están contaminados con estas bacterias sintetizadoras de B12. Se deben consumir leguminosas y vegetales de cultivo orgánico que no estén expuestos a herbicidas y pesticidas que maten a estas bacterias. Mantener una acidez equilibrada en el estómago y de vez en cuando también, retozar en la tierra, ensuciarse con barro, y estar en contacto con animales y plantas es fundamental.
En caso de deficiencia manifiesta, hay que recuperar la salud digestiva, y mientras tanto, es bueno suplementarse correctamente, es decir, nunca mediante cápsulas para tragar, porque debemos ser conscientes de que no tenemos capacidad de absorción digestiva. La suplementación debe ser para absorción sublingual, mediante gotas o comprimidos masticables.
Si tenés dudas de tus niveles de B12, la mejor manera de saberlo es controlar en un análisis clínico el nivel de homocisteína y ácido metilmalónico, que tendrán un elevado nivel si hay deficiencia de B12. Con estas sugerencias, si tras un análisis de sangre convencional deciden aplicarles alguna inyección de Cianocobalamina o les dan una receta de pastillas de Cianocobalamina no sublinguales, ya conocen que esto está errado.

En síntesis
Sólo si consideran que no consiguen vitamina B12 de modo natural (frutas y verduras ecológicas sin lavar de una huerta propia, bacterias en nuestro sistema digestivo, reabsorción), deberían suplementar su dieta con Vitamina B12 biológicamente activa, es decir, Metilcobalamina, Hidroxicobalamina o Adenosilcobalamina (dibencozida), masticable (o disuelta bajo la lengua) o en gotas.

matias  Mr.Broccoli para Celu Vegan

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